"LA SOBREVALORADA FUERZA DE VOLUNTAD A LA HORA DE HABLAR DE SOBREPESO y OBESIDAd"

Cualquier profesional comprometido, sabe que el exceso de peso es un tema muchísimo más complejo que sólo hablar de fuerza de voluntad. Pero, de algún modo, la falta de información y los deseos de ciertas industrias de promover la compra de salidas mágicas a este problema, se han convertido en un verdadero suplicio para muchas personas, sobre todo mujeres, por un tema cultural aún presente en este siglo.


Muchísimas “tiran la toalla” luego de diversos intentos fallidos con dietas u otras maniobras, frente a lo cual viene la frustración y la autocrítica destructiva. A mi consulta llegan mujeres con frases como “no tengo suficiente fuerza de voluntad”, “tengo mala genética”, “no puedo”, etc, las que acaban por desarrollar sentimientos de insuficiencia y baja autoestima.


Si te has sentido así alguna vez, me encanta poder entregarte algo de luz en este camino!!

Creo que, a no ser que hayas crecido con un papá o mamá muy instruidos en este tema y al día en las investigaciones, es casi imposible que a temprana edad uno tenga la información correcta. Motivo por el cual me sumo a la gran cantidad de mujeres que en algún momento han luchado por perder kilos extras y todo lo que emocionalmente conlleva eso.


Pero vayamos al grano, efectivamente la voluntad influye, pero es eso, influencia, hay muchísimo más detrás, que impactará en tu toma de acciones y en el resultado que obtengas, lo cual, si es un mal resultado, claramente debilitará tu fuerza de voluntad hasta que creas que no tienes suficiente.


Te mencionaré las principales causas del sobrepeso y obesidad y algunos tips para abordarlas:


1. Estrés: has escuchado que el estrés engorda?, pues bien, es cierto. Cuando pasas por períodos de estrés, el cuerpo entra en un estado primitivo de “alerta-huida” con lo cual se prepara para “escapar” (algo que viene desde que arrancábamos de los animales prehistóricos, pero el cerebro no distingue el motivo, sólo sabe reconocer que hay estrés y punto, así que actúa como siempre lo ha hecho). Con esto, aumenta tu secreción de adrenalina e insulina, si, insulina, esa que guarda azúcar y grasa al interior de las células. Y bueno, si aumenta la insulina, comprenderás que tus reservas de grasita en ese rollito alrededor de la cintura, también aumentarán.


Tip: adquiere alguna herramienta que te permita enfrentar los problemas sin estresarte o, al menos, alguna que te ayude a liberar estrés. Personalmente te recomiendo la meditación y el deporte.


2. Metabolismo: tiroides + ejercicio físico. Simple y corto, si por diversos factores, tu tiroides funciona lento, tu metabolismo se verá afectado negativamente, quemando menos calorías. Si a esto le agregas poca o nada de actividad física, menos estimulada tu tiroides y menos músculos que consuman calorías.


Tip: chequea tu tiroides y haz deporte (alternando aeróbico con anaeróbico, recuerda que es un mito el que trabajar tus músculos te dejará “grande”).


3. Microbiota Intestinal: esta es info de última generación querida! Antiguamente llamada flora intestinal. Hoy se sabe que, dependiendo de la proporción de tus bacterias intestinales es si acumulas más o menos grasita!! Lamentablemente, aún no se tiene claro cómo cambiar esta proporción, incluso ya se está trabajando en trasplantes fecales – suena asquerorísimo jajaja, pero es verdad - como opción para la obesidad y enfermedades metabólicas (como la diabetes).


Tip: mientras tanto, se sabe que realizar deporte, meditar (por el tema de eje intestino-cerebro), dejar de lado los alimentos procesados e incorporar más comida casera y hojas verdes a tu alimentación, tendrá un impacto positivo en la constitución de tu microbiota, ayudando a deshincharte y tener menos malestares (ojo que, si naciste por cesárea, tomaste antibióticos antes de los 2 años y no te dejaron jugar con tierra, tu microbiota está menos favorecida… otro día hablaré más extendido de esto).


4. Tus propias creencias: Esta más que dicho que las creencias y motivaciones de las personas definen en gran medida sus resultados. Si crees que eres fea, torpe, gorda, etc., finalmente este estado “semi o depresivo” llevará a algún grado de supresión de tu sistema inmune, quien destinará fuerzas para mantener a salvo los órganos más importantes y claramente reservará calorías por si necesita ocuparlas frente a alguna enfermedad.


Tip: Busca quien te ayude a trabajar en cambiar la actitud que tienes contigo, amarte, quererte, valorarte. Medita para aprender a soltar.


5. Edad: con los años tu cuerpo experimentará cambios que llevan a una menor quema de calorías, por esto debemos empezar a comer menores porciones, sin perder la calidad de cada comida por supuesto.


Tip: Cada 5 años, revisa tus porciones, debieran ir disminuyendo paulatinamente (de acuerdo a tu edad y actividad física). Recuerda no perder la calidad de tus comidas, ni caer en extremos.

6. Genética: Según los últimos datos arrojados por OPS (Organización Panamericana de la salud) este factor corresponde sólo a un 33% y siempre y cuando mediante exámenes se determine que tienes los marcadores genéticos (porque el ser hijo no asegura que los tengas).


Tip: aunque tengas padres obesos, focalízate en tu otro 67%


7. Insomnio: si duermes menos de las horas de acuerdo a tu ciclo de vida (adulto de 7 a 9 horas) y en el horario que corresponde – de noche - , tu cuerpo no descansa, es decir mantiene un nivel de estrés que daña según lo que te comenté en el punto 1, pero además, dormir poco y fuera de horario conlleva que durante el día se inviertan las hormonas del hambre (aumenta la ghrelina y disminuye la leptina), con lo cual se estimula el apetito.


Tip: dirígete a un centro de sueño donde te enseñen hábitos del dormir - escribiré de eso en otro post - pero además donde vean si existe una causa patológica de base, la cual requiera tratamiento médico. No es que sea insistente, pero medita, te ayudará a despejar tu mente.


8. Hormonas: bueno, entre la insulina por estrés, las hormonas tiroideas, la leptina y la ghrelina cuando no duermes, la explicación quedó en los puntos 1, 2 y 7.


9. Vida social: probablemente ya te habrás dado cuenta que cuando te reúnes con amigos o familia que comen muchísimo y/o de mala calidad – que tienden a escoger más frituras o pasteles o deliveries - comes más y peor que cuando estás sola o con amigos/familia que comen sano y casero.



Tip: elimina a esa gente, jajajjaa, broma... la verdad aquí es como la ley de la selva, gana el más fuerte. Si decides hacer un cambio positivo en tu alimentación, será cuestión de tiempo para que quienes te rodean empiecen a hacer lo mismo. Otra opción, es que cuando te reúnas lleves preparados algunos bocadillos saludables y deliciosos, así comes bien y predicas con el ejemplo. Este camino es lento, créeme, lo he vivido en carne propia, pero a la larga te traerá mayores beneficios que la molestia inicial.


10. Actividad Física: si sólo realizas ejercicios de cardio o aeróbicos, créeme que te falta desarrollar músculo, quien es el real encargado de quemar calorías, bastante más que correr. Además, si eres de quienes caminan en la trotadora o luego del deporte se premian con un helado jijiji, o simplemente no hace deporte, esto también perjudica tu estado de salud y te dificulta la pérdida de peso.


Tip: busca motivación en alguna actividad física que te guste. Si es necesario busca un@ compañer@ para motivarse mutuamente. Incluso hay algunos que hacen apuestas!! Jejeje


11. Grasa corporal: adivina que come la grasa…grasa!! Así es, mientras más grasa tienes más grasa acumulas. La química detrás de esto podría ser un poco aburrida para que la leas :P , me importa que te quedes con la idea.


Tip: haz deporte, equilibra tu dieta y… en general empieza a ordenar todos los puntos anteriores.



12. Hambre emocional: te ha pasado que comes luego de pasar rabia o cuando estás triste o nerviosa??, ese probablemente no es hambre celular (lo que tu cuerpo requiere para nutrirse), si no que viene del corazón y de tu deseo cerebral de sentir placer.


Tip: medita para bajar tu ansiedad y, si es necesario, acude a algún psicólogo o terapeuta para abordar aquello cuyo manejo sientes que escapa de tus manos.


No sé si se me escapó alguno, pero con los ya mencionados deberías poder hacerte una idea de que, la fuerza de voluntad, es un pelo de la cola a la hora de hablar de sobre peso u obesidad, bastante sobrevalorada y que, focalizarnos en ella, no nos favorece en nada si queremos tomar medidas en el asunto. Y qué decir de las dietas milagrosas, uffff, a no ser que te regulen en esos pocos días todo lo anterior, te aseguro que harás efecto rebote o la baja de peso no será sustentable en el tiempo y volverás a sufrir el mismo tema.


Si necesitas ayuda con equilibrar o solucionar los motivos de sobrepeso y obesidad que mencioné en este post, revisa en la página el Programa Equilibrio , el cual podemos trabajar online o presencial.


Cariños!


Gina

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